« La compulsión a la repetición es algo esencial al acto fotográfico; no se toma una foto, sino por frustración; se toma siempre una serie —ametrallamos primero, seleccionamos después—; sólo produce satisfacción fotografiar a ese precio; repetir no tal o cual sujeto, sino repetir la toma de ese sujeto, repetir el acto mismo, recomenzar siempre, recomenzar eso, como en la pasión del juego o en el acto sexual: no poder dejar de dar ese golpe. (…) En fotografía todo es cosa de golpe por golpe. Es la lógica del acto: local, transitoria, singular. Siempre rehecha, la foto, en su principio, es del orden del performativo, en la acepción lingüística de la palabra (cuando decir es hacer) tanto como en su significación artística (la «performance»).»

Philippe Dubois. El acto fotográfico: De la Representación a la Recepción. P. 142