Este proyecto gira alrededor de dos nociones fundamentales que se entrelazan y retroalimentan: la compulsión y la serialidad. En una ciudad que podríamos inscribir dentro de un marco post industrial, en la que la tendencia imperante consiste en una acumulativa uniformidad y estandarización ¿qué es diferente en lo que vemos día a día bajo las mismas etiquetas?

Las series, la tipologías,  las colecciones acuden tanto a la similitud como lo hacen a la diferencia. Diferencias sutiles, nimias, de alguna forma en el borde de lo imperceptible son la delicia para el coleccionista. Es ahí donde este proyecto se centra, en el espíritu del entomólogo, del biólogo que escrudiña un corpus de ejemplares de la misma especie en busca de los elementos que le permitan definir una morfología; en la carrera sin fin en pos de una pieza más del rompecabezas que arroje luz respecto a cierta verdad interior que sólo se percibe en la suma de muchos.

La compulsión, la obsesión con el tema, el objeto a fotografiar o la «toma perfecta» son parte inherente del quehacer fotográfico; como tal  mi pretensión no es generar ni nuevas imágenes ni algo que se le parezca; la idea subyacente, el hilo conductor es explorar desde lo personal elementos de cotidianidad y de memoria bajo la perspectiva que puede brindar una cámara fotográfica. Todo autor habla siempre de sí mismo, esta premisa válida en literatura lo es también en fotografía: temores, anhelos, sueños, recuerdos, son parte del acerbo de recursos que el fotógrafo emplea a diario en la construcción de imágenes. La noción de cómo los espacios sociales que en algún momento fueron vitales empiezan a ceder terreno ante un aislamiento potenciado por la tecnología y las redes de comunicación, es personal en la medida en que desplaza mi propia experiencia de aquella que viven los niños de ahora. No intento establecer juicios ni pretender que lo que yo viví era de alguna mejor, pero esa diferencia es un signo de una brecha generacional. Y tal vez por ello es que hago un ejercicio de compilación mientras aun se pueda, mientras esos parques vacios al menos aun existan. Por ese afán documental considero que el género en el que se puede encajar este trabajo es evidente.